El aeropuerto, el centro y el golf forman parte del radio cotidiano. En casa, la mirada pertenece al paisaje, al espacio y a la calma.
Al sureste de Palma, Son Gual se abre al paisaje: lo bastante cerca para improvisar y con la distancia que merece un hogar privado.
Los trayectos cortos facilitan la vida. La baja densidad y el paisaje abierto hacen que, una vez en casa, no se perciba ningún movimiento.
Entre el aterrizaje y la puerta de casa solo queda un trayecto breve. Más tiempo en Mallorca, menos tiempo en el coche.
Aeropuerto, golf y Palma quedan lo bastante cerca para que los planes sigan siendo espontáneos.
Un traslado corto hace que incluso un fin de semana largo merezca la pena y simplifica los viajes internacionales.
Solo unos minutos separan la puerta de casa del primer tee. El campo da identidad al entorno sin alterar su carácter privado.
Restaurantes, cultura, puerto y casco antiguo quedan cerca para improvisar desde un almuerzo hasta un concierto.
Todo lo que enriquece la vida queda cerca. Todo lo que aporta intimidad comienza en casa.
Tanto si llega en vuelo regular, privado o por mar, desde Palma se alcanza Son Gual Hills de forma rápida y sencilla.
Palma ofrece conexiones directas durante todo el año con numerosas ciudades europeas. Del terminal a Son Gual Hills hay unos ocho minutos.
Los servicios de aviación general del aeropuerto de Palma permiten una llegada discreta y un trayecto breve hasta la residencia.
La Marina de Palma y Port Adriano se encuentran dentro del radio ampliado, con una ruta directa del puerto al paisaje de Son Gual.
A catorce minutos de Palma, el ritmo cambia de forma evidente. Una visita privada es la mejor manera de comprobar cómo conviven aquí cercanía y retiro.